Tú y yo, palabrita.

Tú y yo, palabra escrita,

tú y yo.

Debiera estar pudriéndome

pero no lo estoy.

Permanezco en pie

y espero la flor de mi piel.

Las nubes me anuncian tigres

que nacen de una cabeza dubitativa,

partida en dos.

Tú y yo, palabrita,

con la capacidad de permanecer.

Las estrellas no parecen muy importantes,

hasta que perdidos descubrimos

el poder de su permanencia,

es entonces cuando su misterio

se vuelve inagotable fuente

de sagrado conocimiento.

Nací para navegar tormentas

y cazar huracanes.

Nací del torbellino de la locura y la fé,

de la soledad y el tiempo.

Sólo los locos podemos cabalgar cometas,

soportar los vacíos de la eternidad

y permanecer cuerdos.

Antes que lo intentes,

te advierto:

Su amor es despiadado

y tu escalera sólo humana.

Cada quien cierra el candado

de su propia muerte.


About this entry