Don Reloj mira su muñeca
cuando le digo
que no necesito al tiempo;
entonces ésta pluma es cárcel
de mi plumaje.
Pero a veces siento miedo
cuando faltan cinco minutos para algo.
Y en las mediashoras
acuesto la mirada en el cielo.
Una vez hubo muchas veces juntas,
Asi que no necesito el tiempo.
Ya no.
Es la hora de mi liberación.
Mi dolor de cabeza se volvió almohada.
Mi almohada era el piso.
En el piso bailaré los tangos del etcétera.
Has leído esto
mientras la incertidumbre me ama.