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Son las 7:00 a.m., estrellas el despertador contra la pared, pateas la puerta de la recamara, te metes a bañar medio dormido, chocas con la puerta de acrílico de la regadera y la rompes haciéndote algunas cortadas, te bañas entre hilos de sangre, te vistes, tomas el portafolio y te avientas por la ventana, desde el cuarto piso azotas contra el techo de un automóvil, te levantas con un brazo doblado en un sentido imposible, tomas un taxi, le avientas los billetes en la cara al conductor, arrancan a toda velocidad, chocan contra un bote de basura, atropellan a un par de peatones, desbaratan el costado de otro carro, llegas al edificio donde trabajas y subes a tu oficina con pedazos de cristal en la cara, tu jefe te espera mirando el reloj: “Llega Usted tarde otra vez”, sales del despacho del jefe y vas a tu escritorio, se oye un disparo y los demás empleados se inclinan un poco desde sus escritorios para ver al jefe acostado con la cabeza perforada sobre el escritorio, con los sesos desparramados grita: “¡Sigan trabajando idiotas!” mientras se levanta con una engrapadora en la mano poniéndose grapas en los dedos para asomarse por una ventana; en el rincón de la cafetera, otro empleado escupe el café frio y restriega el aparato contra la pared hasta electrocutarse; aparece un cliente con una ametralladora y balea a quien encuentra a su paso, hasta que un francotirador de la policía le pega un tiro en la frente; entre maldiciones y reclamos los empleados siguen trabajando, hemorrágicos, con miembros rotos o mutilados; al final de la jornada todos acumulan un monte de papeles arrugados y sanguinolentos sobre el escritorio del jefe, quien lleva ya su decimo lanzamiento del día desde la ventana.

 

Llegas a tu casa, te sirves un plato de tachuelas, empiezas a masticarlo, prendes la televisión, todos los canales transmiten el mismo programa que empieza diciendo tu nombre y aparece el nuevo hogar de tu esposa, donde ella conversa tranquilamente en la cocina con su nuevo esposo, la cámara pasea por la limpia casa y sale al patio, donde un niño esta parado viendo pasar a los carros en la calle, la cámara rodea al niño hasta enfocarlo de frente y el niño te dice: “Papi, te extraño, quiero estar contigo”.